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Mensaje de los descendientes de los originarios de los países árabes e islámicos en Israel.

A los hombres y mujeres de nuestra generación en Oriente Medio y África del Norte

Nosotros, descendientes de comunidades judías en el mundo árabe y musulmán, del Mashrek (oriente) y el Maghreb (oeste), y como segunda y tercera generación de sefardíes y mizrajim (judíos orientales) en Israel, seguimos con gran emoción y enorme curiosidad el rol central que cumplen con gran coraje las mujeres y los hombres de nuestra generación en el mundo árabe en sus manifestaciones y protestas por la libertad y el cambio. Nos identificamos y tenemos esperanza en cuanto a las revoluciones que tuvieron éxito en Túnez y en Egipto, y sentimos dolor y tensión ante la gran pérdida de vidas en Libia, Bahrein, Yemen, Siria y otros lugares.

La protesta de nuestra generación contra la represión, contra los regímenes esclavizantes y explotadores, el llamado al cambio, a la libertad y a la constitución de regímenes democráticos, que permitan la participación de los ciudadanos en los procesos políticos, representa un momento dramático en la historia del Medio Oriente y de Africa del Norte fracturados hace generaciones entre diversas fuerzas, externas e internas, que arrollaron los derechos políticos, económicos y culturales de la mayoría de sus ciudadanos.

Somos israelíes y somos descendientes de judíos que vivieron en el Medio Oriente y en Africa del Norte durante siglos. Nuestros antepasados contribuyeron al desarrollo de la cultura de la región y fueron parte de ella. Así también para nosotros, la cultura de los países del Islam y el sentido de pertenencia a esta región son parte inseparable de nuestra identidad. Sentimos que somos parte de la historia religiosa, cultural y lingüística del espacio del oriente medio y nor-africano, a pesar que pareciera que hemos sido "olvidados" como hijos de esta historia: primero en Israel, que se imagina a si misma como si estuviera ubicada entre el continente europeo y Norteamérica; y luego en el mundo árabe, que pareciera muchas veces haber aceptado la dicotomía entre judíos y árabes y la imagen de los judíos como europeos, y prefirió reprimir la historia de los judeo-árabes como un capítulo marginal de su pasado, o como uno que ni siquiera existió; y tercero, y hay que confesarlo, dentro de las mismas comunidades orientales, que muchas veces, tras el colonialismo occidental, el nacionalismo judío y el nacionalismo árabe, se avergonzaron de su pasado común con los pueblos árabes, y así muchas veces intentamos acomodarnos en las corrientes más poderosas de la sociedad, borrando o disminuyendo nuestro pasado. Las inmensas influencias mutuas entre la cultura judía y la árabe fueron sometidas a un duro intento por borrarlas en las recientes generaciones, pero aún se puede también distinguir sus señales en distintos ámbitos de la vida, entre ellos la música, la oración, la lengua y la literatura.

Queremos expresar nuestra identificación y nuestra esperanza en esta etapa de cambio generacional en la historia del oriente medio y del norte de África, y esperamos que traiga una apertura de libertades y justicia, y de una distribución justa de los recursos de la región, y nos dirigimos a las mujeres y hombres de nuestra generación en el mundo árabe y musulmán con la aspiración a un diálogo sincero que nos incluya en la historia y cultura de la región.

Observamos con envidia las imágenes de Túnez y de la plaza Tahrir (en árabe significa liberación), ante la capacidad de organizar una resistencia cívica no-violenta que logró sacar a cientos de miles a las calles y plazas, y finalmente obligó a los gobernantes a renunciar. También nosotros vivimos una realidad en la que un régimen a pesar de su pretensión de presentar una apariencia ilustrada y democrática no representa a amplios sectores de los habitantes del país, dentro de las fronteras de la línea verde (fronteras de junio de 1967, Israel internacional y legalmente reconocido) y en los territorios ocupados, avasalla con los derechos económicos de la mayoría de los ciudadanos, se encuentra en un proceso de reducción de las libertades democráticas, y construye muros racistas ante la cultura del oriente, la judía y la árabe. Pero, a diferencia de los ciudadanos de Túnez y de Egipto nosotros estamos aún lejos de la capacidad de crear una solidaridad entre los distintos grupos como la vista en Túnez y en Egipto, de unirse y marchar juntos hacia las plazas, todos los habitantes, reclamando un régimen cívicamente, económicamente y culturalmente justo.

Creemos que nuestra lucha en Israel como sefardíes y mizrajim (judíos orientales) por nuestros derechos económicos, sociales y culturales, se apoya en la comprensión que un cambio político no puede basarse en las potencias de occidente que explotaron a nuestra región y sus ciudadanos durante largas generaciones. El cambio tiene que surgir de un diálogo regional interno, y en conexión con las diferentes luchas que se realizan hoy en los países árabes, y específicamente también en las luchas de los palestinos ciudadanos de Israel, por derechos políticos y económicos dentro del estado de Israel, y frenar su exclusión racista, y de los palestinos en Cisjordania y en Gaza que viven bajo ocupación militar, en su reivindicación por terminar la ocupación y obtener la independencia.

En nuestro mensaje anterior tras el discurso de Obama en El Cairo en 2009 hicimos un llamado al surgimiento de la identidad medio-oriental democrática y a nuestra inclusión en ella. Ahora esperamos que nuestra generación, en todo el mundo árabe, musulmán y judío, sea una generación de renovados puentes, que sorteen los muros y la hostilidad de generaciones anteriores, y que reanude el diálogo profundo, sin el cual nosotros no nos podemos concebir a nosotros mismos, entre judíos, sunitas, shiitas y cristianos, entre árabes, curdos, bérberes, turcos y persas, entre sefardíes y ashkenazies (judíos de origen europeo), entre palestinos e israelíes. Teniendo un pasado en común miramos hacia el futuro con identificación y esperanza. Creemos en el diálogo regional interno, con el objetivo de corregir y reconstruir todo lo que fue destruido en las últimas generaciones, como la clave para renovar el modelo de sociedad musulmana-judía-cristiana de Al Andalus, con la ayuda de Dios, Inshaalá (Dios quiera, en árabe), y como una introducción a una era de oro cultural e histórica para nuestros países. Esta era de oro no podrá crearse sin una ciudadanía democrática igualitaria, sin justicia económica distributiva en los recursos y en las oportunidades y la educación, sin igualdad entre mujeres y hombres, y sin aceptar a todos los humanos, con sus creencias, sus colores, sus orígenes de clase, su sexo, sus inclinaciones sexuales y su pertenencia confesional y étnica, como partes iguales en la construcción de la nueva sociedad a la que aspiramos. Estamos comprometidos a obtener estos objetivos, en un diálogo continuo entre todos los ciudadanos de la región, y en un diálogo nuestro con judíos de distintos grupos en nuestro país y en el mundo.

Shva Salhoov (Libia), Naama Gershy (Serbia, Yemen), Yael Ben-Yefet (Iraq, Eden), Leah Aini (Grecia, Turquía), Yael Berda (Túnez), Aharon Shem-Tov (Iraq, Kurdistán iraní), Yosi Ohana (nacido en Marruecos), Yali Hashash (Libia, Yemen), Yonit Naaman (Yemen, Turquía), Orly Noy (nacida en Iran), Gadi Algazi (Yugoeslavia, Egipto), Mati Shemoelof (Iran, Iraq, Siria), Eliana Almog (Yemen, Alemania), Yuval Evri ((Iraq), Ophir Tubul (Marruecos, Argelia), Moti Gigi (Marruecos), Shlomit Lir (Iran), Ezra Nawi (Iraq), Hedva Eyal (Iran), Eyal Ben-Moshe (Yemen), Shlomit Binyamin (Cuba, Siria, Turquía), Yael Israel (Turquía, Iran), Benny Nuriely (Tunisia), Ariel Galili (Iran), Natalie Ohana Evry (Marruecos, Gran Bretaña), Itamar Toby Taharlev (Marruecos, Jerusalem, Egipto), Ofer Namimi (Iraq, Marruecos), Amir Banbaji (Siria), Naftali Shem-Tov (Iraq, Kurdistan iraní), Mois Benarroch (born in Marruecos), Yosi David (Tunéz, Iran), Shalom Zarbib (Argelia), Yardena Hamo (Kurdistan iraquí), Aviv Deri (Marruecos) Menny Aka (Iraq), Tom Fogel (Yemen, Polonia), Eran Efrati (Iraq), Dan Weksler Daniel (Siria, Polonia, Ucrania), Yael Gidnian (Iran), Elyakim Nitzani (Líbano, Iran, Italia), Shelly Horesh-Segel (Marruecos), Yoni Mizrahi (Kurdistán), Betty Benbenishti (Turquía), Chen Misgav (Iraq, Polonia), Moshe Balmas (Marruecos), Tom Cohen (Iraq, Polonia, Inglaterra), Ofir Itah (Marruecos), Shirley Karavani (Túnez, Libia, Yemen), Lorena Atrakzy (Argentina, Iraq), Asaf Abutbul (Polonia, Rusia, Marruecos), Avi Yehudai (Iran), Diana Ahdut (Iran, Jerusalem), Maya Peretz (Nicaragua, Marruecos), Yariv Moher (Marruecos, Alemania), Tami Katzbian (Iran), Oshra Lerer (Iraq, Marruecos), Nitzan Manjam (Yemen, Alemania, Finlandia), Rivka Gilad (Iran, Iraq, India), Oshrat Rotem (Marruecos), Naava Mashiah (Iraq), Zamira Ron David (Iraq) Omer Avital (Marruecos, Yemen), Vered Madar (Yemen), Ziva Atar (Marruecos), Yossi Alfi (nacido en Iraq), Amira Hess (nacida en Iraq), Navit Barel (Libia), Almog Behar (Iraq, Turquía, Alemania).

The letter first published on Viento Sur 25.4.2011 – Much Thanks to Mois Benarroch


תגובה אחת על español

  1. Laura הגיב:

    Dear Friends, I was at the Hebron Conference and was very happy to hear the lecture of your open letter. I hope you don't mind us translating it into Catalan and posting it in our blog (http://sodepau.wordpress.com/), with reference to your blog, of course. Congratulations and keep up the fight.

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